Quiero criar gatos ¿Qué necesito saber?

Así que la posibilidad convertirte en criador de gatos de raza te ronda la cabeza desde hace un tiempo y estás pensando en lanzarte a ello ¿no?

Lo primero que debemos decir es que tenemos una corta experiencia criando y, por supuesto, los criadores más experimentados van a saber aconsejaros más y mejor. Lo que nosotros podemos hacer es daros una base de conocimientos generales para que sepáis mejor en qué consiste la cría y qué deberíais considerar antes de tomar una decisión definitiva. Vamos a tratar de que estos consejos sirvan para cualquier raza y no sólo para el Ragdoll. Por supuesto, como casi todo, criar se puede hacer mal de muchas formas y bien de unas pocas. Si pensáis hacerlo mal y de cualquier manera, no hace falta que perdáis el tiempo en seguir leyendo.

Por otra parte, debido al sistema de monta externa que empleamos en este momento, es extremadamente difícil que tengamos gatitos de cría disponibles, así que no podremos ayudar en ese aspecto. Los propietarios de los machos que usamos suelen fijar condiciones sobre los futuros gatitos que limitan o impiden su venta para la cría, además de reservarse muchas veces el derecho a aprobar al interesado. Lejos de ser un impedimento, implican el interés de esos propietarios por garantizar que sus líneas evolucionen correctamente, ayudando a determinar si algún gatito merece ser considerado para criar y colaborando para que su destino sea un criadero con una filosofía adecuada. 


Criar "sin papeles"
Tener gatitos "como hobby", "una sola camada"... Mucha gente estima innecesario e incluso negativo convertirse en criador y tramitar los papeles de sus gatos. Resulta sorprendente que se tenga mala opinión de quien más sabe sobre cría pero probablemente parte del problema sea que el criador no ha sabido explicar bien la importancia de su labor al gran público. Si estás planteándote cruzar a tu minino de forma "casera", antes te pediríamos que te tomes unas semanas para entrar en contacto con las protectoras cercanas a tu lugar de residencia y con alguna clínica veterinaria, para que tengas una idea realista del problema que supone el abandono (las camadas indeseadas son la causa del 14% de abandonos, sólo superada por problemas del comportamiento, consecuencia de no socializar correctamente ni elegir el carácter adecuado de los progenitores). Una vez seas consciente de que gatitos sin papeles ya hay de sobra en el mundo y de que tendrás la responsabilidad de encontrarles un buen hogar para no contribuir a empeorar la situación, el siguiente paso es plantearte en qué condiciones querrás entregarlos (garantías y cuidados veterinarios). Te invitamos a leer este artículo para entender todas las implicaciones de esta decisión, muchas de las cuales no tienen que ver con papeleos si no con actuar responsablemente. Si, a pesar de todo, deseas tener la experiencia de vivir un nacimiento en tu casa, muchas protectoras buscan casas de acogida para gatas que hayan recogido embarazadas. 

Elige tu raza
Para empezar, debes elegir una raza. ¿Obvio, no? Pues no tanto, hay gente que incluso en esto puede tener dudas. Pero es mejor centrarse en una sola raza que nos motive lo suficiente para dedicarle muchos años de nuestra vida, lo de criar más de una son palabras mayores y no deberíamos planteárnoslo hasta que no tengamos experiencia. Si estás muy indeciso, conforme vayas informándote sobre cada una de esas razas, tal vez descubras factores que te hagan inclinarte más por una de ellas.


Aprende sobre tu raza
Ya has elegido la raza de gato que te enamora. Ahora tu misión consiste en aprender todo lo que puedas sobre esa raza. Es una labor ardua, un criador nunca deja de aprender así que no puedes esperar a saberlo todo antes de empezar... Pero, cuanto más sepas antes de adquirir tus primeros ejemplares, mejor sentarás las bases del que va a ser tu programa de cría. Tienes que tener claro qué te apetece trabajar (un color o patrón determinado, el tamaño de los ojos...), cuanto más claro, mejor. Es mejor fijarse pocos objetivos concretos para centrarse en ellos. No adquieras los dos primeros ejemplares que te ofrezcan sin más ya que, conforme vayas criando y aprendiendo, puedes encontrarte con que no responden a tus requisitos. Como con casi todo, es mejor empezar poco a poco y con el menor número posible e ir ampliando objetivos conforme te sientas cómodo y capaz de hacerlo.
 
Cuantas menos decisiones tomes así, mejor

Lo mínimo que deberías aprender es:

- Características de la raza: el estilo de vida y cuidados que requiere (¿tienes tiempo para cuidar del pelo de un persa o jardín para que un bengalí pueda hacer ejercicio?), 

- Estándar: los rasgos que la caracterizan (con la genética asociada para saber cómo se transmiten, cuando sea posible). ¿Nunca te has preguntado cuál es la diferencia entre un gato de calidad cría y otro de compañía? Deberías ser capaz de valorarlo por ti mismo antes de empezar, para poder escoger los ejemplares correctos y seleccionar entre tus propios gatitos los más adecuados.

-Salud: enfermedades y puntos débiles, formas de transmisión, test disponibles, seguimiento necesario, garantías que debes exigir y ofrecer...

- Historia de la raza: conocer dónde se originó, con qué finalidad o intención, cuáles fueron los primeros criadores...

Entender de genética es fundamental para evitar sorpresas

Y ¿dónde aprendo sobre la raza que me gusta? Aquí van una serie de consejos:

- Haz un barrido de las webs de criadores de esa raza en tu país (y en el extranjero, si te sientes con fuerzas). Esto te va a aportar información útil de muchos tipos. Para empezar, los buenos criadores suelen tener muchísimos textos y links sobre la raza que crían. Bébetela. Serán tu primera fuente de conocimiento sobre las características de la raza, cuidados, las enfermedades típicas que padece, las garantías que deben acompañar a los cachorros... Pero, además, te van a ofrecer un panorama general sobre el estado de la raza en tu país y tu región. Si hay pocos criadores significa que la raza aún está poco extendida. Las familias interesadas recurrirán más fácilmente a tu criadero. Pero también será más difícil que busquen una raza que es poco conocida, por lo que tendrás que hacer un mayor esfuerzo por difundirla. En sentido contrario, si hay muchos criaderos, significa que la raza goza de buena popularidad (en ocasiones, demasiada...) y tus esfuerzos deberán centrarse en encontrar aquello que te diferencie del resto. 

- Descubre si hay algún club específico de tu raza: Tanto en tu país como a nivel mundial. De nuevo, aportarán mucha información sobre sus características y pueden orientarte. Los clubs no emiten Pedigrís, agrupan a criadores y aficionados a una raza y tratan de difundir información sobre ella. Por ejemplo, la Asociación Española del Ragdoll.

- Consulta las principales asociaciones felinas: FIFE CFA TICA WCF y otras que pueda haber en tu país (en España ASFE y ASFEC entre otras). Podrás leer el standar de cada raza, pero también las condiciones que deben cumplir los miembros y el importe de las cuotas y trámites. La mayoría establecen unos mínimos éticos, como no tener más de tres camadas cada dos años, espacio y cuidados veterinarios a destinar a los mininos... Tanto las leves diferencias entre los estándars como otras condiciones te ayudarán a saber con cuál de sus filosofías sientes más afinidad, para registrar con ese club tu afijo, paso imprescindible para todo buen criador. El afijo será el nombre de tu criadero y el "apellido" de tus gatos. También es bueno comprobar cuál de esos clubs realiza más exposiciones en tu entorno y el sistema que usan (categorías, etc).

- Hazte con un ejemplar de calidad show y participa en exposiciones. Éste consejo lo vas a escuchar de muchos criadores experimentados, ya que es la mejor forma de educarte en la valoración del standar y los detalles de conformación, y a su vez empezar a darte a conocer entre quienes comparten tu afición. También te familiarizarás con el sistema de puntuación, la preparación del gato para la exposición...En un futuro, este gato castrado podrá desempeñar la importante labor en tu criadero de acompañar a los gatos que debas "aislar" del grupo, tema del que hablaremos más adelante. Lo preferible es que ese gato provenga de un criador que esté dispuesto a ser tu mentor, es decir, te explique, aconseje e incluso interceda por ti en el momento de adquirir tus futuros gatos reproductores.

Los shows felinos no son frívolas competiciones, sino una oportunidad de aprender y compartir conocimientos sobre tu raza con jueces y colegas.


A estas alturas, habrás descubierto que algunos criadores no venden ejemplares de cría en su país. Esta decisión puede no gustarte pero piensa que quien no tenga interés en venderte un gato va a darte consejos mucho más sinceros que quien se esté jugando una venta. La principal razón es que un criador sólo confiará sus líneas y su trabajo a personas con una filosofía de cría similar a la suya. También que resulta mucho más interesante para la raza aportar ejemplares de líneas extranjeras que te diferenciarán del resto. 

Aprende sobre cría
Cuanto mejor conozcas todo el proceso de cría, mejor preparado estarás para responder ante cualquier situación. No se trata sólo de juntar un macho y una hembra y dejar que la naturaleza siga su curso. Hay mucho más. Algunos conocimientos útiles podrían ser:

-Reproducción, proceso de embarazo y posibles causas de los fallos (infertilidad, sobrepeso, enfermedades crónicas o puntuales, "hermanamiento" de los reproductores...). Las gatas suelen tener sus primeros celos en torno a los 9-12 meses de edad, incluso antes según la raza, que se repiten en ciclos de tres o cuatro semanas, entre enero y septiembre (influye mucho el fotoperiodo, algunas gatas tienen celos todo el año). Es mejor no tener prisa por que tengan su primera camada y dejar que se desarrollen completamente. La ovulación es inducida por la monta. En cuanto a los machos, se les considera aptos para la reproducción en cuanto descienden los testículos, algo antes del año de edad. Si ambos son inexpertos, la cosa puede resultar muy complicada... La vida reproductiva no debería extenderse más allá de los 5-6 años. Sin intervención humana (esterilización) son capaces de reproducirse toda su vida pero los riesgos aumentan mucho y la tasa de éxito baja. 


-Preparación del parto, para poder ayudar en la medida de lo posible y detectar que algo no va bien, qué utensilios pueden ser útiles y cómo usarlos, cuando acudir al veterinario de urgencia... Cuidados y nutrición durante el embarazo (importancia del ácido fólico, ácido araquidónico, taurina...).

- Cuidados y primeros auxilios a un gatito, urgencias neonatales ... Importancia del control del peso, del nivel de hidratación y de la temperatura (pérdida del reflejo de succión e incluso la capacidad digestiva por hipotermia).

Isoeritrolisis neonatal, paladar hendido, flat chest, deformidades... Sólo con formación sabrás como actuar.

- Etología: la "psicología" o estudio del comportamiento animal te pueden ayudar mucho a detectar, evitar o redirigir conductas (saber si dos gatos se llevan mal o si el gato que no usa el arenero lo hace por problemas de salud o las causas son comportamentales), gestionar el stress, socializar a los gatitos...

- Existen diversas formas de criar y términos específicos, como inbreeding, linebreeding, outcrosses... La mayoría giran en torno al grado de consanguinidad y la forma de "fijar" una caracterísitica en tus líneas. Conócelos para saber cuáles son sus riesgos y ventajas.

- Además, debes entender que, como dicen muchos buenos criadores, criar no es sólo una cuestión "reproductiva". No se trata sólo de dejar que un macho y una hembra tengan descendencia. Tu labor es seleccionar en base al estandar, por lo que tendrás que buscar parejas que compensen mutuamente sus defectos y potencien aquello que has decidido seleccionar (buen tamaño, suavidad del pelaje...). Debe haber una filosofía subyacente, un respeto por la raza que crías. Se debe entender que cada ejemplar que cae en nuestras manos es fruto de numerosas generaciones y del consecuente esfuerzo de esos criadores. La ética de cría no viene dada por ser criador, debes adquirirla para actuar correctamente.

Un aspecto clave para todo ello será aprender a interpretar un pedigree y conocer las distintas formas de proceder al criar (inbreeding, linebreeding, outcross...). 

Existen cursillos de formación específicos en el extranjero, como el CETAC en Francia o los niveles G1, G2 y G3 de Pawpeds (inglés, francés, italiano, alemán, holandes, sueco...), que además cuenta con gran número de artículos gratuitos en su biblioteca. Un repaso a sus temarios puede darte ideas sobre aquellos campos que pueden interesarte. Son igualmente útiles y curiosos los artículos de genética de Messybeast. También recomendamos los vídeos del veterinario Emmanuel Fontaine (en francés e inglés) y la grabación de las charlas anuales de Merial sobre cría felina, en francés. La feria anual PROPET de Madrid también suele tener una jornada con charlas dirigidas a criadores. Como veis, saber idiomas será una gran ventaja, ya que hay muy poca información en español y la mayoría de novedades se publican en inglés. La web de reciente creación Élite Felina está tratando de solventar este problema ¡estamos expectantes!

La Guía práctica de crianza felina es un buen punto de partida, pero es difícil de adquirir.

Aspectos legales
Otro aspecto que debes consultar es el legal, si bien en este terreno serían necesarias mejoras y una mayor uniformidad estatal, como las contempladas en el frustado proyecto de Ley de Cría y venta de perros y gatos.

Cada Comunidad Autónoma (incluso cada municipio) tiene su propia normativa en lo referente a la cría de animales, además de existir leyes que afectan a todo el territorio nacional. Recuerda verificar qué requisitos exige tu ayuntamiento para poder llevar a cabo tu actividad como criador: ¿núcleo zoológico, licencias, actividad clasificada? Es probable que te exijan una serie de condiciones higiénicas (acceso a agua, materiales lavables, ventilación), de espacio (tantos m² por animal, tal número mínimo de estancias -parto, cuarentenas-), un veterinario asociado al establecimiento, quizás gestión de residuos (según el nº de animales, en algunos municipios no puedes tirar sus deposiciones en los contenedores urbanos), etc. En ocasiones, se requiere incluso un local totalmente exento, criar en suelo rústico o permisos del Departamento de ganadería que no son tan sencillos de satisfacer. Comprueba además en qué forma deberás declarar los ingresos de tu actividad.

La ley también establece mínimos sobre las condiciones de entrega de los cachorros (comprueba lo relativo a Protección animal en tu comunidad), generalmente coincidentes con las exigencias de las asociaciones felinas: vacunas al día, sin parásitos y en buen estado, puede que el microchip.  Igualmente, deberás ofrecer una serie de garantías por escrito al futuro propietario y, tal vez, un informe veterinario de buena salud expedido en los últimos días antes de que se vaya el gatito.



Cuestión económica
¿Criando gatos tienes pensado sacarte un pequeño "extra"? Entonces deja de leer ya ¿por qué? Porque criar bien y responsablemente te va a costar dinero. Si piensas obtener beneficio, va a ser a costa de la salud y bienestar de tus gatos, cosa que ni apoyamos ni aconsejamos. Más bien, tu situación económica debería ser holgada para poder hacer frente a los imprevistos.

¿Se te pone está cara cuando piensas en criar?
¿No te lo crees? Aquí viene otro de los pasos previos fundamentales: consulta presupuesto con varios veterinarios. Así te harás una idea de cuánto de va a costar tener gatitos y entregarlos en buenas condiciones. Vacunas, microchip, desparasitaciones y, esencial, esterilización precoz. Para hacer las cosas bien, los gatitos de compañía se deben entregar esterilizados, colaborando en el control de la población felina y evitando que sean negligentemente utilizados para criar, dañando tu trabajo y el de cuantos te han precedido. No olvides también preguntar por todas las pruebas que deberás hacer a los padres para ofrecer garantías de salud (test de FiV y FelV y, en el caso de los Ragdoll, test de ADN para HCM y PKD, control regular por ecodoppler de corazón y aún mejor también de riñones), hacer seguimiento adecuado de embarazos (ecografía, radiografía, revisiones, cesárea...). Ahora, súmale los gastos de manutención de los gatitos (comida, arena, juguetes...que además deben ser de calidad para, una vez más, ofrecer gatitos en estado de salud óptimo), los de papeleos (alta de afijo, emisión de pedigrís) y otros que se te ocurran (hosting de una web-puedes intentar hacerla tú mismo siguiendo estos consejos-, desplazamientos, cestitas de obsequio...). Si lo has hecho bien, la cosa empieza a ajustarse.

Pero además, debes plantearte más cosas. Tus ingresos dependen de los gatitos que vendas. El número de gatitos que nazcan en cada camada escapa a tu control ¿y si sólo tienes un gatito? ¿y si no los vendes todos? ¿qué harás entonces con ellos? Debes estar dispuesto a asumir su cuidado o gestionar su adopción como adulto por parte de familias responsables (pasada una cierta edad, es muy difícil venderlos). Peor aún, ¿qué pasaría si uno de los gatitos enfermera gravemente o tuviera un accidente? Tendrás aún más gastos veterinarios. Considera también que algunas hembras resultan ser inadecuadas para la cría, no consiguen sacar embarazos adelante por lo que generan gastos (seguimiento veterinario, prevención de infecciones...) sin aportar beneficios.

Criar correctamente se parece a esto...

Estamos omitiendo voluntariamente determinados gastos, como el coste de los ejemplares reproductores y ya para qué mencionar la asistencia a exposiciones, con sus inscripciones y desplazamientos (y, en ocasiones, la correspondiente estancia). Esto último puede ser un pozo sin fondo, ya que hay criadores que viajan por todo el mundo con sus gatos para obtener las mejores calificaciones. Por supuesto, pagando el pasaje del gato en cabina para garantizar su bienestar. 

Tal vez pienses que podrás reajustar bastante la balanza vendiendo ejemplares para cría. Pero no te recomendamos pensar en ello de entrada, ya que no es tan fácil tener gatitos que se ajusten al standar lo suficiente y aún no conocerás bien su evolución (hay líneas cuyas orejas parecen enormes a los 3 meses, otras en las que los ojos parecen muy grandes y luego decrecen...). Además la mayoría de criadores son muy exigentes (y entienden más que los novatos), incluso susceptibles y maniáticos. La venta de un ejemplar de cría es un proceso delicado que puede torcerse por cualquier defecto del gato que tu no hayas sabido ver, echando por tierra tu reputación.

 
¿Has pensado en lo malo?
Criar gatos no es solamente tener adorables bolas de pelo correteando por tu casa, ronroneos y algodón de azúcar. Las cosas se pueden poner feas. Tienes que estar preparado para embarazos y partos complicados, con riesgo de perder tanto a los gatitos como a la madre si no reaccionas a tiempo. Es fácil que tengas que enfrentar la muerte de gatitos antes, durante o después del parto ya que la naturaleza toma sus propias decisiones incluso a pesar de tus esfuerzos. Y perderlos es duro. Si te sucede y no tienes la preparación necesaria para hacer todo lo posible, te costará perdonarte a ti mismo por ello. Si la madre no tiene suficiente leche, dar apoyo con biberón exige tu presencia constante, ya que deben comer y ser estimulados para hacer sus necesidades cada 2 horas. ¿Te permite tu trabajo este nivel de dedicación a la cría? La reproducción conlleva sus riesgos, como un aumento de la incidencia de tumores mamarios en hembras, por lo que debes ser consciente de a qué estás exponiendo a tus gatos para en un futuro controlar esos aspectos de su salud.

Algo sencillo, que puedes hacer fácilmente para mentalizarte, es buscar vídeos de partos de gatas en youtube. Si la sangre te impresiona, tendrías que replantearte las cosas... Si te sientes con fuerzas, puedes incluso buscar vídeos de partos con complicaciones, también te pueden ayudar a ponerte en situación. 


Una vida en tus manos es una responsabilidad.

Incluso cuando todo va bien, los gatitos son bastante destructivos durante una temporada. Recorren y trepan por tu sofá con sus pequeñas uñitas hasta que aprenden a usar el rascador y pueden tener "accidentes" y encontrar cualquier rincón (tu cama, por ejemplo) tan adecuado como el arenero. Socializarlos correctamente requiere dedicación y constancia. Tienes que adaptar las zonas en que vayan a estar para que no puedan acceder a cables ni otros objetos peligrosos. Y adquirir rutinas de higiene adecuadas para mantenerlos en buenas condiciones. Además de recordar que una hembra gestante come y usa el arenero bastante más a menudo, por lo que tendrás que esforzarte más.


Angelitos...


Un estilo de vida
Hay muchas formas de organizar un criadero. Pero no todas se adaptan a cualquier vivienda. Cuantos más gatos tengas, más espacio necesitarás. Debes poder compartimentarlo y separar a los gatos según las necesidades. No puedes dejar al macho vagar libremente en todo momento porque tendrás embarazos no deseados. Tienes que poder aislar a un gato enfermo o un recién llegado mientras pase la cuarentena, sobre todo si hay gatitos en ese momento, que también tienen que disponer de una "guardería" separada. Muchas veces, los machos enteros no se llevan bien entre sí y será necesario separarlos en recintos propios. Algunos se adaptan peor a la vida en grupos grandes o en solitario y es posible que, llegado a un cierto número, tengas que formar "sub-grupos". Aquí es donde el ejemplar castrado que adquiriste para shows puede ser un apoyo importante, evitando que tus primeros gatos reproductores se queden solos demasiado tiempo, ya que el gato neutro será más fácilmente aceptado como compañero.

La vivienda debe adaptarse para alojar un criadero
Los espacios exteriores aportan calidad de vida, pero hay que acondicionarlos  para evitar que los gatos escapen y entren en contacto con otros animales.


No se trata sólo de una cuestión de espacio, si no también de tiempo. Por mucho que planifiques las camadas, tus gatos no siempre respetarán tu calendario y puede que te encuentres renunciando a tus vacaciones para poder atender a una hembra embarazada o a sus gatitos. 

Por todo ello, una vez más, insistimos en que es mejor empezar con el mínimo posible de ejemplares. La cuestión de la convivencia con machos requiere estar mentalizado, ya que muchos marcan (hay razas con mayor predisposición pero cualquier macho puede resultar ser un "meón") por lo que tienes que poder destinarles un espacio exclusivo. Este punto es importante, ya que mucha gente no comprende que la convivencia por toda la casa con las puertas abiertas rara vez es posible con ellos. Por eso, se debe acondicionar una zona para ellos, con un buen control de los accesos (los machos en época de celo están muy motivados para conseguir escapar por donde puedan) y organizar el ritmo de vida para permitirles convivir con las personas, alternando con las hembras. En cuanto a ellas, debes considerar que en época de celos, tendrás que soportar sus ensordecedores maullidos lastimeros y sus serenatas nocturnas. Algunas hembras son discretas, pero otras no tanto. Se supone que las razas de pelo largo son menos efusivas, pero hay ragdolls que parecen tigres de bengala...



Otra cuestión es la renovación de ejemplares a medio plazo. La vida reproductora de un gato dura unos cinco o seis años. Pero vivirán muchos años más. ¿Qué harás cuando debas retirarlos? Piénsalo de ante-mano, si no te sientes capaz de separarte de ellos y quieres seguir criando, el número de gatos en tu hogar irá aumentando paulatinamente. No debes dejar que ese número escape a tu control.


No vaya a ser que termines así...


Los gatitos y su nuevo hogar
Encontrar a los gatitos una familia no es tarea sencilla. No deberías entregárselos al primero que te los pida, pensando sólo en vender cuanto antes. Tienes que interesarte por las nuevas familias y ser capaz de calibrar si van a cuidar adecuadamente del gatito. Establecer los cuidados y responsabilidades que supondrá para ellos mediante un contrato. Tener la fortaleza de decir "No" cuando no estés convencido, aunque no tengas más alternativa que quedarte tú el gatito porque no hay más gente interesada. Las familias que te parezcan correctas irán a visitarte, van a entrar en tu casa y en tu vida. Tienes que estar dispuesto a abrir las puertas de tu hogar, que éste sea evaluado por extraños. Algunas de esas familias llegarán a ser muy cercanas, con otras irás perdiendo el trato. Y, esto es muy importante, te vas a convertir en un referente para ellos, sobre todo los primeros meses. Te van a preguntar toooodo lo imaginable. Y por eso ¡debes formarte! Tienes que poder asesorarles sobre cuidados, alimentación, productos interesantes, enfermedades (siempre remitiendo a su veterinario en este caso, pero los conocimientos adecuados pueden ayudarte a reconocer síntomas preocupantes y salvar una vida) y un sinfín de cosas más.  

¿Con qué cara vas a cobrar a esas familias lo que vale un gato de raza para luego quedar como un paleto ante cualquier pregunta?

Después de tres meses de intensa dedicación, los gatitos por fin se marcharán con sus nuevas familias. Separarse de ellos es duro, se les echa de menos aunque, si lo haces bien, sientes el consuelo de haber encontrado hogares que los van a querer y personas a las que harán felices. Así que...¡Se acabó! ¡Ahora, a descansar y a por los siguientes! ¿Verdad? Pues ¡no del todo! Uno de tus gatitos debería ser un compromiso de por vida. Muchos contratos de adopción especifican que se debe notificar al criador si el gato cambia de familia o incluso lo prohiben sin su consentimiento. La finalidad es evitar que el gato acabe en la calle o en la protectora, abandonado. Antes de que eso ocurra, un criador responsable se hará cargo de recuperar al gato y re-incorporarlo a su hogar. Debes estar preparado para la posibilidad de que gatos de una cierta edad vuelvan a tu casa. Puede que no suceda nunca, puede que sí. Tu responsabilidad como criador es, una vez más, asumir esta posibilidad para estar a la altura si llega a suceder.


Os dejamos el blog especializado "Elite Felina" y dos artículos con información similar, uno de Pawpeds "tener una camada" y otro del criadero Noldor.

Te aconsejamos reflexionar sobre todos estos temas antes de empezar a consultar a criadores. En definitva, para criar gatos deben gustarte mucho... los gatos. Ello te dará fuerzas para soportar los malos momentos y energías para aprender todo lo necesario. Si decides que no es lo tuyo, siempre podrás disfrutar de los gatos de raza como miembros de tu familia. Te deseamos mucha suerte y, si te decides, que te conviertas en un buen criador. 



Queremos agradecer a L'Octarine por habernos inspirado al escribir estas líneas y a RaGalaxy por su apoyo a la hora de decidirnos a hacerlo, así como a todos los criadores experimentados que nos han ayudado y ayudan a lo largo del camino.